13/01/07

Rumbo a Penitencia



El capitán Joan-Joan Bufurulla, cruel, sádico y severo con su tripulación de fantasmas anónimos, parte del puerto rumbo a Penitencia.
No es una isla, ni continente conocido. Solo él conoce su paradero exacto.
En penitencia el placer duele, sangra, avergüenza y te acaba cruzificando en un altar de dulce y complaciente odio.
En penitencia disfrutas, pues lanzas tu cuerpo al abismo de las miserias humanas para después poderlas ensalzar simplemente negándolas.
En penitencia pagas por permitir que surjan de tus bodegas esa tripulación anónima de ocultos rostros, castigada a látigo y navaja a lo largo del viaje. Libres, te permites gozar de sus delicadas caricias, de la sensible compañía de esas almas inocentes, para acabarlas descuartizando, vivas, con tu afilado cuchillo de cocina.
Y te comes sus cadáveres, para dejarlo todo... bien limpio.

Bufurulla lleva la bodega llena de tiernas almas.
Y si mirases su rostro, le verías una lágrima.